domingo, 10 de noviembre de 2013

CAMBIAR O NO CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL 1991

Juanita Motta: Según los diálogos de paz en La Habana ¿porque se debe o no se debe cambiar la constitución política de 1991?
Juan Carlos Segura: La constitución política del 91 debe aplicar unos derechos fundamentales, sin embargo esta constitución no ha dado garantía en su totalidad de todos estos deberes, así que no considero cambiar la constitución por los diálogos de paz que se están dando en La Habana, si no considero que deberían garantizar una aplicación inmediata de los mismos, garantizar que todos lo estatutos que se encuentran en esta sean aplicados y formalizados de una manera eficaz. 

La constitución del 91 fue una  ilusión a un pacto de paz donde por fin se pusieron de acuerdo en unas reglas es una constitución moderna que dicta leyes para tener una república unitaria, descentralizada con autonomía es un estado social de derecho, en donde la función de estado debe tener prioridad a la atención de problemas sociales.

Pero la función no es solo del gobierno es de nosotros si nosotros los colombianos no conocemos, no cumplimos, ni exigimos que se cumpla nuestros derechos y deberes estamos perdiendo como ciudadanos queremos arreglar al pais no pensemos en cambiar la constitución pensemos en que nosotros como ciudadanos tenemos que cambiar a nuestro país haciendo regir la constitución.

REALIDAD


CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE 1991






viernes, 8 de noviembre de 2013

Sobre la paz

No es la primera vez, desde el inicio del conflicto que se busca la paz. Cada ciudadano del mundo la busca y la espera. Tal vez aquellos que viven en medio del fuego cruzado de ambos bandos la añoran y la esperan mucho más que muchos de nosotros, de cierta manera ajenos al conflicto. Apenas tomamos participación o nos vemos involucrados en movilizaciones, nos expresamos con ruidos en acuerdo, desacuerdo o indignación, cada día al ver en las noticias un nuevo reporte de atentados terroristas, secuestrados y muertos. 
El conflicto que vive el país desde hace más de medio siglo, un conflicto armado de partes que parecen haber olvidado por que pelean. Las ideologías y objetivos de los que un día partieron se perdieron en medio de actos terroristas, secuestros, extorsiones y matanzas. El 4 de Septiembre de 2012, tras especulaciones y negaciones que habían estado circulando en los medios, el presidente Juan Manuel Santos confirmó la noticia en una locución y aseguró que "no se repetirán los errores del pasado". Todo el país celebró la noticia, aunque se sabía que sería un camino largo, lento y que no daría resultados inmediatos; por primera vez la paz era una opción. 
Un panorama de esperanza que muchos nunca habían visto en sus vidas, ahora se dibujaba, lejano pero claro. Los colombianos tenían claro que era solo un primer paso, guardados a esperar que un eventual acuerdo con esta guerrilla, más adelante pudiera llevar a negociaciones con otros grupos armados, como el ELN. 
Y que entonces, tal vez aquellas personas, campesinos atrapados en medio del conflicto, tantos desplazados obligados a perderse entre las calles de las grandes ciudades de nuestro país, puedan volver a sus tierras y el gobierno ya no tenga excusa para no invertir en el bienestar de toda la población, no solo de las minorías poderosas, las élites con dinero, sino al pueblo en su totalidad a los 47 millones de colombianos que tiene el deber de proteger. 
La paz no es solo el cese del fuego, la paz es el entendimiento y la compresión, con la presencia de problemas, es el encuentro de la solución al aceptar las diferencias y las ideas, es buscar un punto medio de beneficio mutuo, en todo ámbito.